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Política Nacional de Educación Ambiental

RESUMEN

La Política Nacional de Educación Ambiental de Colombia (2026) actualiza el marco adoptado en 2002 para responder a los desafíos actuales de la crisis climática, la pérdida de biodiversidad, los conflictos socioambientales y la construcción de paz territorial. Elaborada por los ministerios de Ambiente y Educación, la política surge de un amplio proceso participativo que reunió cerca de 12.000 voces de comunidades, pueblos étnicos, instituciones educativas, academia y organizaciones sociales. El documento propone superar las visiones fragmentadas y antropocéntricas del ambiente, entendiéndolo como una red compleja de relaciones ecológicas, sociales, culturales, económicas y políticas. Desde esta perspectiva, la educación ambiental se concibe como un proceso transformador que fortalece ciudadanías críticas, responsables y comprometidas con el cuidado de la vida. La política reconoce la diversidad biocultural de Colombia y promueve el diálogo entre saberes científicos, ancestrales, comunitarios y territoriales. Su objetivo general es fortalecer la educación ambiental en todos los niveles y escenarios educativos, integrándola transversalmente en escuelas, universidades, comunidades, organizaciones y sectores productivos. Para ello establece seis objetivos específicos, 17 procesos estratégicos y 57 líneas de acción relacionadas con gobernanza ambiental, investigación, participación ciudadana, acción climática, innovación pedagógica y comunicación pública. En relación con la educación superior, la Política Nacional de Educación Ambiental 2026 le asigna un papel estratégico en la transformación socioambiental del país. Para cumplir con este propósito, las universidades deben asumir la educación ambiental de manera trasversal, formar a sus estudiantes de manera integral y promover su responsabilidad ambiental, incorporar la dimensión ambiental en los programas académicos mediante enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios que articulen saberes científicos, ancestrales, comunitarios y territoriales, desarrollar “sistemas ambientales institucionales”, entendidos como estructuras que integren gobierno, docencia, investigación, extensión y gestión de los campus. Estos sistemas deben convertir a las universidades en “laboratorios vivos” para la sostenibilidad y el cuidado de la vida. En síntesis, la política plantea la educación ambiental como una actividad complementaria en las universidades y la convierte en un “eje estructural de la educación superior”, ligado a la calidad académica, la investigación, la responsabilidad social, la sostenibilidad institucional, la acción climática, la construcción de paz y el cuidado de la vida.

ABSTRACT

Colombia’s National Environmental Education Policy (2026) updates the framework adopted in 2002 to respond to the current challenges of the climate crisis, biodiversity loss, socio-environmental conflicts, and territorial peacebuilding. Developed by the Ministries of Environment and Education, the policy arises from a broad participatory process that brought together nearly 12,000 voices from communities, ethnic peoples, educational institutions, academia and social organizations. The document proposes to overcome fragmented and anthropocentric visions of the environment, understanding it as a complex network of ecological, social, cultural, economic and political relationships. From this perspective, environmental education is conceived as a transformative process that strengthens critical thinking of responsible citizens committed to caring for life. The policy recognizes Colombia’s biocultural diversity and promotes dialogue between scientific, ancestral, community and territorial knowledge. Its general objective is to strengthen environmental education at all levels and educational scenarios, integrating it transversally in schools, universities, communities, organizations and productive sectors. To this end, it establishes six specific objectives, 17 strategic processes and 57 lines of action related to environmental governance, research, citizen participation, climate action, pedagogical innovation and public communication. In relation to higher education, the National Environmental Education Policy 2026 assigns it a strategic role in the socio-environmental transformation of the country. To fulfill this purpose, universities must assume environmental education in a transversal way, train their students in a comprehensive way and promote their environmental responsibility, incorporate the environmental dimension in academic programs through interdisciplinary and transdisciplinary approaches that articulate scientific, ancestral, community and territorial knowledge, develop “institutional environmental systems”, understood as structures that integrate government, teaching, research, outreach and management of the campuses. These systems must turn universities into “living laboratories” for sustainability and the care of life. In short, the policy proposes environmental education as a complementary activity in universities and makes it a “structural axis of higher education”, linked to academic quality, research, social responsibility, institutional sustainability, climate action, peacebuilding and care for life.

Autor(es):

RCFA

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